Temas varios del PHI

PHI – CONSIDERACIONES SOBRE TEMAS VARIOS

En la medida que vamos avanzando en el armado de esta nueva etapa del Partido Humanista, que culminará en el mes de mayo 2010 con la elección de los equipos en todos los niveles, hemos tenido diverso tipo de intercambios de opiniones por diferentes vías. En buena medida, muchos aspectos organizativos que se van definiendo, son resultado de estos intercambios y de considerar diversos aportes y opiniones de todos.

No obstante, en este momento, será bueno ir ordenando algunas ideas en función de las prioridades de esta nueva etapa, para no perder de vista el interés principal, que es el perfilamiento y crecimiento del organismo a nivel mundial. Y será en función de tal interés que podremos articular los aspectos organizativos.

El rol del PHI en este momento histórico

Cuando hablamos de las posibilidades de crecimiento del PHI, necesariamente tenemos que atender al menos a dos aspectos; por una parte el potencial que tengamos para poder trabajar con cohesión y coordinación, y por otra parte el interés que podamos despertar en las poblaciones a través de nuestra acción, nuestro estilo, y nuestros planteos. Porque si no logramos conectar con lo mejor de la gente, será difícil despertar el entusiasmo que lleva a la participación y el apoyo; y a la vez, si lográramos despertar ese entusiasmo en mucha gente, pero no dispusiéramos de una organización capaz de integrarla, también será difícil el crecimiento.

Hoy muchos de quienes podrían compartir nuestros ideales, posiblemente no creen que a través de la política se puedan acercar a ellos, y el desafío es poder trascender lo que habitualmente se conoce como “política”, no sólo con propuestas nuevas sino también con acciones ejemplares y con un nuevo estilo. Seguramente que la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, fue una muestra de lo que los humanistas podemos hacer en lo que respecta a la organización de acciones de gran escala, involucrando al medio social.

Hay mucho potencial por desarrollar en esa dirección de apertura al medio, que habrá que consolidar abriendo canales de participación permanente sobre diferentes temas, y para eso será clave generar una gran diversidad de formas y niveles de participación. Uno de los motivos del desencanto de la gente con la política tradicional es la falta de canales de participación genuinos, y la imposibilidad de formar parte de las decisiones.

La instrumentación de una democracia real y no formal, seguramente va en la dirección de lo que la sociedad necesita para interesarse en la participación. Y será bueno reflexionar en lo que esa democracia real significa, no como un mero fin en sí misma, sino como instrumento eficaz para un cambio coherente.

La Democracia Real

Recordemos algunos conceptos expresados por Silo en el “Documento Humanista”, referidos a este tema.

“Los humanistas luchan para transformar la práctica de la representatividad dando la mayor importancia a la consulta popular, el plebiscito y la elección directa de los candidatos”…. “Por otra parte, deben imponerse leyes de responsabilidad política mediante las cuales todo aquel que no cumpla con lo prometido a sus electores arriesgue el desafuero, la destitución o el juicio político.”… “En cuanto a la consulta directa sobre los temas de urgencia, cada día existen más posibilidades para su implementación tecnológica. No es el caso de priorizar las encuestas y los sondeos manipulados, sino que se trata de facilitar la participación y el voto directo a través de medios electrónicos y computacionales avanzados.”

“En una democracia real debe darse a las minorías las garantías que merece su representatividad pero, además, debe extremarse toda medida que favorezca en la práctica su inserción y desarrollo”

Todos estos conceptos a su vez están planteados en el contexto de la aspiración de una sociedad más justa, donde se revean las relaciones entre capital y trabajo, donde no haya discriminación y donde cese todo tipo de violencia. Ese contexto le da a la democracia real un valor en sí mismo, en cuanto al ejercicio del derecho a la participación, pero también le da un sentido instrumental, como procedimiento adecuado para cambiar la sociedad en una dirección no violenta.

Porque podría ocurrir, por ejemplo, que ante una consulta popular la mayoría de la población de un país se manifestara a favor de la pena de muerte, o a favor de leyes xenófobas. En esos casos es claro que el mero hecho de que tal voluntad sea la expresión mayoritaria, canalizada a través de un instrumento democrático, no nos estaría conduciendo a una sociedad no violenta. Desde luego que tales contradicciones sociales no invalidan al instrumento democrático utilizado, pero es claro que el instrumento democrático utilizado no puede validar por sí mismo la contradicción, al menos desde la mirada humanista.

Estamos hablando de que los procedimientos democráticos nunca pueden tratarse aislados de los principios fundacionales ni de los objetivos enunciados por la organización que se propone aplicar tales procedimientos. Si una organización, a través de algún procedimiento (democrático o no democrático), alterara sus principios y sus objetivos, se estaría convirtiendo en otra.

Ahora bien, también podría pasar que aún sin desvirtuar en teoría ni sus principios ni sus objetivos, una organización o una sociedad, utilizara procedimientos decisorios que resultaran altamente ineficaces para lograr su cometido, dando con ello lugar al surgimiento de alternativas no siempre positivas. Por ejemplo, la ineficacia de algunos reformismos para mejorar la situación social, a veces ha dado lugar al surgimiento de alternativas violentas, pretendidamente más eficaces. A veces la ineficacia de ciertos asambleísmos y horizontalismos a ultranza, facilitan por contraste el surgimiento de formas autoritarias más expeditivas.

Es en este sentido que las propuestas de democracia del Nuevo Humanismo, buscan la convergencia con sus principios fundacionales y objetivos, buscan la mayor participación y el respeto a las minorías, y también buscan su eficacia instrumental. Se contempla por una parte la necesidad de que existan instancias de representación para la gestión eficaz en ciertos niveles, pero evitando que tales representantes se independicen de la voluntad mayoritaria, a través de la elección por voto directo, de la posibilidad de revocar los mandatos y la implementación de consultas y plebiscitos para temas de cierta relevancia, aprovechando las facilidades que brindan los avances tecnológicos. También se advierte sobre la posibilidad de manipulación de ciertas encuestas y sondeos de opinión, diferenciándolos de la verdadera participación de las mayorías.

Equilibrio entre democracia interna y el crecimiento

Teniendo en cuenta que la prioridad es el crecimiento, habría que considerar que por una parte la falta de canales de participación y mecanismos claros para la toma de decisiones, irá en detrimento de la integración de nuevos militantes y adherentes. Pero también hay que considerar que una excesiva energía dedicada al internismo, termina restando fuerza en la acción hacia el medio, dificultando también el crecimiento. Por eso será importante que las resoluciones internas surjan y transiten fluidamente por canales claros y conocidos, y que no se vivan como un permanente problema a resolver.

En primer lugar hay que contemplar que mucha gente puede sentir entusiasmo por apoyar o participar en algunas actividades específicas del organismo, y no necesariamente se interese por la organización interna. Estamos hablando de adherentes y colaboradores que podrían sumarse entusiastas a ciertas actividades, y no interesarse en los mecanismos internos, y sería contraproducente pretender involucrarlos en ellos, en la medida que no muestren interés. A la vez, si en algún momento se interesaran por iniciativa propia en involucrase en la organización interna, deberán tener claro los requisitos del miembro pleno. Pero no se trata de que haya presiones para que los adherentes sean miembros plenos, sino de que tengan a disposición la posibilidad de serlo. Y desde luego que nos interesa mucho el crecimiento de los adherentes y colaboradores y de votantes; nos interesa tener canales de participación para esos adherentes y colaboradores para que nuestras acciones cobren volumen. Y no queremos ahuyentar a nadie con presiones para que sean miembros plenos, ni mucho menos por intereses internistas. De modo que será bueno que los canales de información del organismo que estén abiertos a todos los adherentes, no se confundan con los habilitados para la discusión interna.

Por otra parte, la discusión sobre temas meramente internos, propia de los miembros plenos, también debiera ordenarse y priorizarse, para evitar las manipulaciones, provengan del nivel que provengan. Así como en el medio social, algunos medios de difusión suelen manipular a la opinión pública, así también esto puede pasar en las organizaciones si los canales de intercambio y opinión no son los adecuados. Por ejemplo, si un grupo de poder monopolizara la opinión, estaríamos ante un caso de manipulación. Pero también puede ocurrir que unos pocos, aunque no conformen un grupo de poder, y ante el silencio de la mayoría (sea en una asamblea o en una lista de correos), se dediquen a emitir opiniones, generando una copresencia generalizada que tal vez no guarde proporción con la realidad de la opinión de todos.

Por eso será bueno que así como los adherentes deben tener a disposición la posibilidad de ser miembros plenos, no se les debe imponer por presión tal alternativa. Así también, los miembros plenos deben tener la posibilidad de opinar y de conocer las opiniones de otros sobre los temas que le interesen, pero de ninguna manera se les puede imponer ese interés instalando temas por canales informativos generales. Por lo demás, es necesario motivar e impulsar el intercambio y la opinión, ya que la falta de ejercicio democrático muchas veces contribuye a la apatía de las mayorías, y eso no es bueno. Y para esto último estarán los foros de intercambio, donde puedan acceder voluntariamente los interesados en intercambiar o simplemente en nutrirse de las opiniones de otros. Y será bueno también que en las listas de correo, diseñadas para enviar información al conjunto, con cierta frecuencia se informe qué temas se están tratando en esos foros, para que quien le interese el tema participe.

Antepredicativos respecto a bases y cúpulas

En la democracia formal es muy común escuchar hablar de la antinomia entre bases y cúpulas, y esto tiene una razón de ser, ya que como antes se ha dicho, las cúpulas se distancian de las bases a quienes acuden solo para ser elegidas. Esta vieja antinomia suele generar en mucha gente una predisposición negativa hacia lo que viene desde “arriba”, y una predisposición positiva hacia todo lo que surge desde “abajo”.

En realidad es un problema estructural y de acción de forma, ya que tanto “arriba” como “abajo” hay gente interesante y gente no tan interesante, hay gente confiable y hay traidores, hay gente reflexiva y gente compulsiva. Muchas veces las voces que más fuerte se escuchan entre los que se atribuyen “la voz del pueblo” son las de aquellos que están resentidos porque no llegaron a ser cúpula, mientras que la mayoría está silenciosa, aunque disconforme. Y el distanciamiento que se produce por la acción de forma de la democracia formal, va haciendo que logren instalarse en el espacio cupular los especialistas de la política, justificándose en que son los únicos interesados en hacer un trabajo hacia el cual la mayoría muestra desinterés.

Será bueno que para diseñar una democracia real, podamos saltar por sobre los antepredicativos y los prejuicios, y la podamos construir no solamente con nuevos procedimientos, sino también con una nueva forma donde pueda cambiar el sistema de relaciones. Porque si no hacemos el esfuerzo de superar esos antepredicativos, aunque utilicemos nuevos procedimientos para votar, siempre estaremos suponiendo que elegimos a los “futuros culpables”, a la futura cúpula. E inversamente, quienes sean elegidos, supondrán que a partir de ese momento todo el trabajo y la responsabilidad caerán exclusivamente en manos de ellos.

En una democracia real la gente se da a sí misma una representación, ante la dificultad práctica de poder gestionar todo entre todos. Por lo tanto, todos deben sentirse parte de un conjunto y no sectores antagónicos (cúpula y base). En una democracia real, se supone que la gente elige a sus representantes en función de su capacidad, experiencia, idoneidad, visión, etc.; por lo tanto, es lógico que en muchas ocasiones la opinión de estos representantes tenga el peso de esos atributos por los cuales fueron elegidos. Tal cosa no puede confundirse con la manipulación de las cúpulas en las democracias formales. Y en muchas ocasiones también, estos representantes deberán nutrirse de la inteligencia conjunta para decidir sobre determinados temas. Y si por particulares intereses, o conductas poco reflexivas, algunos representantes no actuaran del mejor modo, estarán disponibles los mecanismos de remoción.

Pero siempre será interesante una buena predisposición para atender a los argumentos de todos, porque la reflexión será lo que eleve el nivel conjunto. A veces quienes ocupan funciones se equivocan porque se aíslan, y a veces quienes trabajan en la base se equivocan porque no tienen la información completa o el punto de vista adecuado.

Los límites del debate interno

La palabra “límite” suele resultar antipática porque a veces es sinónimo de restricción de la libertad. Sin embargo, hasta la regla de oro implica un límite (no puedo tratar a los demás de cualquier modo). Y si bien no se trata de rescatar ahora la tan mentada frase “la libertad de cada uno termina donde empieza la libertad del otro”, es bueno recordar que muchas veces en nombre de la libertad se termina justificando actitudes autoritarias.

Por ejemplo, es verdad que cada cual debe tener libertad para expresar su opinión; pero también es verdad que cada cual tiene libertad para elegir escuchar o no la opinión de otro. Es decir que el derecho a opinar de alguno, no obliga a los otros a que escuchen. Si un grupo de personas se reúne para intercambiar opiniones sobre el sistema educativo, y si todos los convocados a esta reunión acuden con ese interés específico, pero también se filtra alguien que intenta debatir en ese ámbito y ocasión acerca de los extraterrestres, es claro que el resto puede hacerle notar que tal debate es inoportuno. Eso no significa que el tema de los extraterrestres no sea importante, pero no es la ocasión oportuna ni el auditorio adecuado; y si esta persona insistiera en utilizar el tiempo de la reunión para distraer con su tema, estaría atentando contra la libertad de otros de poder reunirse libremente para tratar un tema acordado.

Estos malos entendidos suelen ocurrir en asambleas, foros, y hasta en listas de correos, donde algunos intentan utilizar al “público cautivo” congregado por otro interés, para imponer su interés personal. Y seguramente quien así actúe, cuando se le haga notar lo inoportuno de su intervención, argumentará que se está atentando contra la libertad de expresión, dirá que los demás son autoritarios, sin caer en cuenta que él ha sido el autoritario al no respetar la libertad de otros a escuchar lo que les interesa.

Estamos queriendo decir que los límites del debate surgen del interés, o de las condiciones previas fijadas por quienes conformaron el ámbito dentro del cual surgen los debates. Por eso se habla de “debates internos”, porque están dentro del ámbito, y lo que se sale de las precondiciones de ese ámbito, simplemente están fuera por definición. Si alguien funda un club de básquet, se supone que quienes se asocien a ese club tendrán todo el derecho de debatir donde construir la sede, como formar los equipos, el color de la camiseta, etc. Pero de ninguna manera podría asociarse alguien que una vez dentro empiece a argumentar que en vez de cestos hay que poner arcos, y en vez de tomar el balón con las manos hay que hacerlo con los pies. Si eso ocurriera habría que decirle a esa persona que se equivocó de club y que debe ir a uno de fútbol. Y si esta persona insistiera, y lograra convencer a buena parte de los socios del club de básquet que es mejor jugar al fútbol, entonces tal vez se pongan de acuerdo y formen otro club con otro interés, pero ni aún siendo mayoría pueden esperar que el resto a los siga, porque han cambiado el interés fundacional.

Las bases fundacionales del PHI

A partir de la reestructuración del Movimiento Humanista, impulsada por Silo en el año 2009, se decidió dar una nueva orgánica al mismo, y por lo tanto a sus organismos entre los que está el PHI. El encuadre fundacional del PHI se difundió a través de un documento redactado en agosto 2009 por una comisión a quien Silo le encomendara tal tarea, haciéndole recomendaciones precisas sobre varios puntos (ver: http://www.silo.net/Restructuring-es.php). Los puntos explicitados en este documento no deberían estar sujetos al debate interno, sino que definen el límite entre lo interno y lo externo. Luego de que tal documento se difundiera (al igual que el resto de los organismos, con los que hay coincidencia en los temas de fondo), es de suponer que la gente que lo leyó y estuvo de acuerdo, decidió incluirse en este organismo. Una vez que nos incluimos en este organismo, tendremos un amplio margen para debatir muchas cosas, pero siempre a partir de la base del documento fundacional. Si alguien no estuviera de acuerdo con los pilares fundacionales, sencillamente sería conveniente que no esté en el organismo o forme otro con quienes acuerden diferentes bases fundacionales. Y cada cual ejerce así su libertad de organizarse como quiere.

Aclarado este punto, sí será bueno de todos modos ampliar las explicaciones sobre algunos puntos del documento, para facilitar la comprensión de quienes puedan tener dudas, aunque esto no signifique iniciar un debate sobre los fundamentos.

Miembros plenos, colecta y democracia directa

Estamos poniendo en marcha un organismo internacional, que trabaje en la acción local pero con visión global, y con una clara dirección. Es necesario que la dirección de este organismo esté en manos de gente comprometida, que quiera y que pueda trabajar por esa dirección. Esto requiere de mucho esclarecimiento, de circuitos informativos, de recursos, de intercambio. Quienes quieran y puedan acometer esta tarea, son los miembros plenos, que se ocuparán de impulsar el partido a nivel internacional y dentro de cada país, de posicionarlo ideológicamente, y de sostenerlo económicamente.

Esto no significa que no abramos la participación en las actividades del organismo a miles de adherentes y colaboradores, que son los que le darán cuerpo a muchas actividades específicas y arraigadas. Y siempre estará la puerta abierta para que quienes lo deseen sean miembros plenos, pero para ello deberán comprometerse mínimamente en la organización interna del PHI. Y esto no implica tanto esfuerzo; implica capacitarse, trabajar con cierta permanencia, votar en elecciones internas o consultas, e implica contribuir al sostenimiento económico con una colecta. Esta colecta anual no representará nunca más del 10 % de un sueldo mensual promedio de cada país, lo que representaría, medido mensualmente, menos del 1% de un sueldo promedio (en muchos casos será menos del 1 % mensual de un sueldo mínimo). Si alguien, que dice querer estar comprometido con el organismo y ser miembro pleno, no puede conseguir ese valor, posiblemente tampoco tendrá recursos para transportarse hasta los lugares de las actividades. ¿Esto significa discriminación a los indigentes?, de ninguna manera, porque seguramente muchos de nuestros frentes de acción trabajarán en arraigos con indigentes para producir hechos políticos que tiendan a mejorar su situación. Los que quieran podrán participar localmente como adherentes y afiliados al partido, pero si no pueden ser miembros plenos, no se trata de presionar para que lo sean, ni mucho menos de ofrecerles algo a cambio de su participación. Salvo que alguien tenga interés en que sean miembros plenos para que voten por él….pero ese es otro tipo de interés, que nada tiene que ver con la puesta en marcha de un partido internacional. Hay una vasta experiencia de que cuando se minimizan los requisitos de participación, lo que aumenta no es el número de participantes, sino el número de fichas formales que distorsionan la realidad.

Y aquí entramos en el tema de la democracia directa, uno de los pilares de la democracia real. Se trata de que la gente vote y decida directamente en todos los temas (elección de funciones internas, voceros, candidatos, alianzas, campañas, etc.). Esto es muy diferente a la elección intermediada, en la que alguien “dice” que los que están con él opinan tal cosa (casualmente coincidente con la opinión de quien eso dice). Esto vale para todo, incluyendo la decisión de ser miembro pleno, por eso es que las inscripciones en el PHI son individuales, personales. No nos sirve en estos tiempos que alguien anote a otros 10, y que luego “se ocupe” de transmitirles las cosas, y luego se ocupe de que voten y decidan de acuerdo al panorama que tal intermediario les presenta. Hasta podría pasar que tales miembros plenos no sean más que nombres fantasmas, o gente que no sabe que es miembro pleno. En fin, hay mucha experiencia en esas deformaciones, y en esta nueva etapa debemos hacer esfuerzos para que no pase. Por eso es que seguramente la misma inscripción en el partido, y los procedimientos para participar en diferentes aspectos, implican un mínimo esfuerzo, pero que de ningún modo son restricciones para quien claramente desea participar.

La organización democrática presenta varios desafíos, porque el hecho de que el sistema electoral sea adecuado para una justa representatividad de mayorías y minorías, esto no garantiza el trabajo en conjunto. Para que esto se pueda lograr, las mayorías deben tener la amplitud para incluir las propuestas de la minoría, y las minorías deben respetar las decisiones de la mayoría, aceptando la voluntad del conjunto. Esto implica voluntad para el consenso, pero sin perder de vista que la decisión es por el voto directo de los miembros.

Las orgánicas del Sistema

En todos los países existen legislaciones para los partidos políticos, y de ninguna manera podemos tener una organización interna a nivel mundial que se adapte a todas las variantes. Necesitamos una organización interna clara y eficaz, y eso muchas veces no coincide con las leyes de cada lugar. Por ejemplo, en muchos países se consideran miembros de los partidos a todos los afiliados; si embargo suele ocurrir que el número total de afiliados, por ser un requisito legal, nunca coincide con quienes realmente participan. Y nosotros aspiramos a que las decisiones las tomen quienes participan realmente.

Muchos países prevén varias instancias organizativas para los partidos, siguiendo la organización institucional del estado (barrios, comunas, regiones, estados, provincias, etc.). Y seguramente que en la medida que podamos legalizar los partidos, habrá que contemplar las funciones ad-hoc necesarias para cumplimentar estos requisitos legales en cada nivel. Pero eso no significa que nos tengamos que organizar internamente con ese nivel de burocracia, mucho menos cuando podría pasar que tengamos una escasa cantidad de militantes en un país, y se nos iría la energía en sostener un pesado aparato. Cuando haya un gran desarrollo, seguramente se podrá contemplar casos en los que sea más eficaz agregar nuevos niveles de decisión a los que ya tenemos (equipos de base, equipos nacionales, equipo mundial).

También ocurre que en algunos países la legislación prevé que la democracia interna de los partidos sea muy intermediada, facilitando la instalación de cúpulas, y nosotros queremos democracia directa. Por otra parte ya sabemos que en muchos lugares la legislación de los partidos la hacen a su medida los que están en el poder, para poder mantenerse en el poder, así que poco nos interesan sus procedimientos, aunque legalmente tengamos que hacer las adecuaciones del caso.

Otro aspecto de la democracia directa, es la representación de las minorías y de las personas de las regiones. A veces hay malos entendidos con esto; cuando hablamos de “representación regional” no hablamos de una realidad geográfica, sino de una realidad humana, en la que hay gente que vive en diversos lugares. Está claro que la gente que vive en diversos lugares puede tener diversas problemáticas, diversos enfoques, y es bueno que estén representados. Pero siempre y cuando haya alguien a quien representar, porque si en una región hay 3 personas en el PHI, es obvio que no podríamos en nombre de la representación regional, otorgarle el mismo nivel de decisión que otra región en la que hay 1.000 personas. A nosotros nos interesan las personas, no las divisiones políticas; nos interesan en todo caso las diversas culturas, pero esto debe ser recíproco con el interés que la gente de esas culturas tenga en el PHI. Así que tal representación por región, debiera contemplar un piso mínimo de participantes.

Pero también es claro que hay que trabajar para motivar la participación de la gente de regiones más pobladas. Del mismo modo con las minorías, que deben tener su representación proporcional, pero además hay que motivar su participación efectiva.

Función de los Equipos Promotores hasta Elecciones Internas.

El equipo promotor internacional y los equipos promotores nacionales, tienen como misión ocuparse de los temas organizativos del Partido Humanista Internacional y de los Partidos Humanistas en cada país durante la fase de reestructuración hasta las elecciones internas que se llevarán a cabo en Mayo del 2010.

El equipo promotor Internacional durante el periodo previo a las primeras elecciones

tiene las funciones de:

Desarrollar y precisar, en base a los documentos fundacionales, el marco necesario para el proceso de reestructuración.
Definir la distribución de la colecta en los niveles de base, nacional e internacional.
Definir procedimiento electoral común
Poner en marcha la web y los elementos de comunicación interna.
Definir el número de componentes del equipo y las funciones/secretarias necesarias en ese nivel

Una vez producida la elección, los miembros del equipo internacional (en número de 12) se distribuirán, al menos, las siguientes funciones, teniendo prioridad en la elección de la función el miembro electo con mayor número de votos. Funciones del PH Internacional serán: Secretaría General, Prensa y Difusión, Relaciones Institucionales, Legales, Administración y Economías, Organización, Movilización, Comunicaciones (funcionamiento y mantenimiento de web, boletín, listas etc.) Ideológica (posicionamientos ideológicos).

Funciones de los Equipos Promotores Nacionales durante el periodo previo a las primeras elecciones:

Definir el monto de la colecta anual y su modo de recolección.
Esta definición se basa en el criterio de mínimo 10% del sueldo mínimo mensual del país y un máximo del 10% del sueldo promedio mensual. Una única colecta anual que el equipo nacional recoge en su totalidad y distribuye % a los distintos niveles.

Definir las funciones o secretarías que necesitará el Equipo Nacional.
Impulsar la inscripción de los miembros en la web del PHI. Definir el padrón electoral válido para las elecciones internas indicando, una vez recogidas las colectas, quienes son los miembros plenos (con derecho a voto).
Difundir a los adherentes y al medio el momento de reestructuración del PH y su configuración como partido de ámbito mundial.
Poner en marcha el sitio web nacional del PH (o adecuar a la nueva etapa la web existente), sin descuidar su mantenimiento (informaciones actualizadas, habilitación y moderación de foros, etc.)
Promover una campaña de crecimiento del Partido a partir de Marzo.
En marzo los PH de todo el mundo nos ponemos en acción con una campaña hacia el medio con el claro interés de crecimiento de adherentes y miembros plenos. Esta campaña se reflexiona y define en cada lugar, será bueno que se intercambie entre los equipos promotores nacionales en el foro de la web, para la mayor inspiración conjunta. En algunos lugares puede ser que confluyamos en los Parques de Estudio y Reflexión para esas reflexiones conjuntas.

Nota: Una vez realizadas las elecciones es recomendable que los equipos electos tengan en cuenta como objetivos

Promover el intercambio.
Tomar posición en conflictos internacionales / nacionales.
Ser interlocutor ante gobiernos y organismos internacionales / nacionales del medio.
Generar un boletín.
Desarrollar y promover la formación del Partido allí donde no esté presente.
Administrar con transparencia y ejemplarmente los fondos conjuntos de que dispone.
Consulta permanente a los miembros plenos sobre decisiones, posiciones, etc.
Implementar las elecciones internas del siguiente periodo.